martes, 13 de enero de 2009

Tragedia



Ella no tenía nada que decir,
yo no tenía nada que escuchar,
lo miraba en sus ojos,
lo escuchaba en su silencio.


Decidí entonces marcharme,
caminar el sendero del adiós,
marchar al ocaso del olvido,
borrar marcas en mi cuerpo de pasión.


Vivir sin ella...
vivir sin mí...
no dejar huella...
Oh! tragedia de mí...


Ella no tenía nada que ver,
yo no tenia nada que demostrar,
lo palpe en sus nervios clandestinos,
lo olfatié en su bosque de estrellas.


Me acompañe entonces en mi tragedia,
no griega, ni escandinava, si no verdadera,
marchar al ocaso del olvido,
borrar huellas en esas rocas de granito.


Vivir sin ella...
vivir sin mí...
no dejar huella...
Oh! tragedia de mí...